Fueron cinco. Pero pudieron ser siete, ocho, nueve… O eso es lo que cree la gent blaugrana, el soci de a pie que salió flotando del estadi después de vivir uno de los mayores espectáculos futbolísticos que se vivieron en el Camp Nou. Con aquella manita del Barça de Guardiola al Madrid de Mourinho, los canteranos de La Masia se reivindicaron y superaron el mítico 4-1 del Dream Team de Johan Cruyff al Dínamo de Kiev, considerado el mejor partido de aquel grupo de futbolistas del Flaco junto con el también 5-0 al Madrid de Benito Floro.

El repaso fue insultante. Messi se vistió de asistente (dos pases de gol y un tiro al palo) , una noche en la que Xavi abrió el marcador y que Jeffren, a pase de Bojan, cerró la borrachera de tantos trufada por Pedro y Villa (2). Uno tras otro, el Barça fue aplastando a un descorazonado Madrid, que acabó pidiendo la hora y que cuando se vio superado echó mano de la dureza. El culé considera que aquella noche de lunes (el domingo anterior hubo elecciones a la Generalitat) se podría haber triturado aún más al rival, pero Xavi Hernández, capitán dentro y fuera del campo, siempre defendió que “nunca levantaron el pie del acelerador” y que “si no hicimos más goles, fue porque no pudimos. No haber seguido atacando habría sido faltar al respeto”. Fue el 5-0 de La Masia. Historia en azulgrana.