Malacostumbrados al papel crucial del Clásico en ligas precedentes cuesta encontrarle su aquel al de hoy. Pero lo tiene. Al menos en el terreno de la propaganda, que también juega la competición, y de la proyección exterior de LaLiga, cuya imagen de marca depende en gran parte de que esto salga bien. Para el Barça es confirmación y para el Madrid, consolación. Un partido lleno de premios menores y jugadores mayores (el valor de ambas plantillas supera los 2.000 millones, cifra superior al producto interior bruto de 39 países). Al menos los del Barça, que no se guardará nada, porque nada más importante le queda ya por hacer que mantenerse invicto. Sería el tercer equipo que lo consigue y el primero de la era moderna, porque las hazañas de Athletic (1929-1930) y Real Madrid (1931-1932), en ligas de diez equipos, se ven hoy remotísimas.

En el Madrid hay debate sobre si conviene arriesgar a futbolistas muy cerca ya de la final de Kiev a cambio del diploma de honor de acabar con ese invicto del Barça. La respuesta apunta al sí rotundo. Faltarán Carvajal e Isco y no es descartable que pare alguno de los que se pegaron una paliza frente al Bayern. Queda la duda de Varane, tocado, o Vallejo como pareja de Ramos y apuntan al once Nacho y Bale, que en nueve partidos con el Madrid sólo le ha hecho un gol al Barça, pero de resonancia mundial: aquel sprint frente a Bartra canjeable por una Copa.

El Barça sólo está pendiente de Iniesta para vestir de rigurosa etiqueta. Unas molestias en el sóleo ponen en duda su participación, al menos de salida (está en la lista), en este Clásico, que sería el 38º de su carrera. Ganó más que perdió (16-12) en los anteriores y conquistó en cada uno de ellos el respeto del madridismo, en el que siempre ha despertado más admiración que aversión.

En el programa sí está un nuevo capítulo del duelo entre Messi y Cristiano, también cercano al empate en el cara a cara. A 0,68 goles por Clásico sale el portugués y a 0,67 el argentino. En el curso, Messi ha marcado 43 goles en 51 partidos y le ha ido mejor en la Liga. Cristiano sale a más de un gol por encuentro (42 tantos en 41 choques), pero ha hecho su fortuna en la Champions. Messi es el jugador más influyente del campeonato porque suma el 37% de los goles de su equipo, aunque curiosamente en otras grandes ligas hay tres que pesan más que él: Icardi (47%), Kane (40%) y Salah (39%). El argentino defiende su Bota de Oro, con los 32 goles en el campeonato, uno más que Salah y tres más que Immobile.

Pese a todo, no está en las previsiones una vigilancia obsesiva sobre él, el gran pecado de Zidane en el partido del Bernabéu (0-3). “Cuando un equipo se desarma para controlar a un jugador acaba perdiendo por una genialidad de este”, comentó entonces Menotti.

El Madrid tira más y le tiran menos

La estadística explica mal los quince puntos de diferencia entre un equipo y otro, porque el Madrid dispara más y le tiran menos. De hecho, es el equipo de las cinco grandes ligas que más chuta, 18,7 veces por choque, tres más que el Barça. Y Cristiano también es quien más lo intenta en ese selecto territorio (6,6 remates por duelo). Es más preciso en el pase el Madrid (87,9% de acierto) y recibe menos disparos (10,3 frente a 11,2) y el Barça gana la pelea de la posesión (60% frente a 57%) y la de la portería. Ter Stegen ha hecho once paradas más que Keylor en el curso, aunque ambos presentan un promedio similar: dos intervenciones cada 90 minutos. La diferencia ha estado, fundamentalmente, en la intermitencia del Madrid en la primera vuelta. Trece de los quince puntos de desventaja se concentraron ahí. Pero conviene recordar que Zidane no ha perdido en ninguna de sus tres visitas al Camp Nou (dos victorias y un empate) y que su balance con el Barça es favorable.

Las piernas de los jugadores culés llegan más cargadas. Siete de ellos superan ya los 3.700 minutos, por ninguno del Madrid. Messi está en 4.265, más que Cristiano en cualquiera de las tres temporadas con Zidane. Equilibra el factor fatiga la paliza del Madrid frente al Bayern el martes, que también afectó a su sistema nervioso.

Así que, a falta de causa mayor, habrá que poner el ojo en el Pichichi, el Zamora, el invicto, la posibilidad de mandar en la capital (eso le toca al Atlético del Clásico) y la última sensación que dejen uno y otro. Porque la rivalidad está por encima incluso del drama. Labruna, pieza clave de La Máquina de River y máximo goleador ‘millonario’ de la historia, confesó tras su retirada: “¿Cómo no voy a querer a Boca si me dio de comer toda la vida?”. Eso es un Clásico.

Escudo/Bandera Barcelona

LaLiga Santander

*Datos actualizados a fecha 6 de mayo de 2018

Escudo/Bandera Real Madrid

LaLiga Santander

*Datos actualizados a fecha 6 de mayo de 2018