Con los rescoldos aún de la euforia por el feliz estreno en el Mundial, Japón y Senegal afrontan el Rubicón del segundo partido con esperanzas inusitadas de seguir sorprendiendo (sigue el partido en directo en As.com). Ganar esta tarde en el Ekaterinburg Arena podría suponer el billete a octavos de final, a falta de la última jornada. Un hecho casi utópico hace algo más de un mes cuando Japón y Senegal dejaban dudas en sus amistosos de preparación y después de que buena parte de los analistas pronosticaran como favoritos a Colombia y Polonia, sus víctimas en el debut.

El primer puesto del grupo está en juego y Japón y Senegal apuestan por dar otra zancada en su hoja de ruta. Por eso han invocado al espíritu de 2002. Aquel año, Senegal participaba por primera vez en un Mundial (esta edición es la segunda) y llegó hasta cuartos de final con una selección muy elogiada. Japón, que ha recibido la visita de la princesa Takamado como apoyo real, se enroló también entre los 16 mejores en el Mundial compartido entre su país y Corea (era su segunda participación), un éxito que repetiría 10 años después en Sudáfrica, donde la Selección e Iniesta hicieron historia.

Lo de Akira Nishino, el seleccionador japonés, tiene mucho mérito. Ha reactivado una selección que cogió a dos meses del Mundial, tras la sorprendente destitución de Halilhodzic, y ante Colombia demostró haber organizado a unos jugadores con talento. Por eso, es posible que no cambie el equipo, aunque esté pendiente del veterano Honda, con problemas físicos (es el único futbolista nipón en marcar o asistir en tres mundiales). El getafense Shibasaki y el ya bético Inui gestionarán la creación de Japón.

Cissé, el seleccionador de Los Leones del Teranga, ha alabado a Japón, pero eso no le hace cambiar de idea y planea poner los mismos futbolistas que ganaron en el Otkrytie Arena: Mané, que no se entrenó el viernes, apunta a que volverá a liderar a Senegal.

Escudo/Bandera Japón
Escudo/Bandera Senegal