Ha quedado claro. El presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, lo dijo bien claro en el discurso que anualmente hace ante el Senado blaugrana. Ante 174 socios del primer millar, el máximo mandatario del club dejó claro que “el doblete lleva el sello de Ernesto Valverde. El técnico ha superado con creces las expectativas que habíamos depositado en él”. Vino a decir Bartomeu que cuando le ficharon, lo hicieron por buena persona y porque era un buen tipo, pero que ahora han visto que, además, es buen entrenador.

Mala prensa. Es decir, que con sus palabras Bartomeu venía a echar paletadas de tierra sobre la insidiosa prensa, que el día antes de jugarse la final de la Copa del Rey en el Wanda Metropolitano publicó que la junta (es decir el presidente) cuestionaba la continuidad de Valverde tras la debacle del Olímpico de Roma que echó al Barça de la Champions League. Bartomeu, que es más hábil de lo que parece, se refirió al episodio del Olímpico como un mal día del que se debe extraer la conclusión de que “el equipo ha sabido reponerse y acabar ganando un doblete”. Pero a continuación dijo que “el año que viene volveremos a soñar con el triplete”. Toma ya. No sé si es la mejor manera de quitarle presión al técnico. Y además, si nos quejamos todos de que los títulos en el Barça ya se descuentan en vez de ganarse, ¿no es un poco incoherente empezar a hablar de triplete para el próximo curso una jornada antes de que acaba la presente Liga?

Actuar en consecuencia. Estaría bien que si ahora que Valverde se ha revelado como el mejor invento para el Barcelona y que el doblete (Liga y Copa del Rey) lleva su firma, se pongan desde la sala de juntas a hacerle un poco de caso al entrenador porque si ya hablan de “soñar con el triplete”, que sea con las ideas del técnico. El mismo que a inicios de la temporada pasada sólo puso sobre la mesa un nombre para fichar: Íñigo Martínez. Ni caso le hicieron. Le dijeron que con Javier Mascherano y el colombiano Yerry Mina bastaba.

Centrales. Nueve meses después, el problema en el eje de la defensa del Barcelona sigue siendo el mismo. Están donde se habían quedado. O peor, porque la renovación de Samuel Umtiti sigue pendiente. Y eso, por no hablar de la otra petición del técnico, que era una plantilla de 20-22 jugadores, con Antoine Griezmann. A ver si ahora que Valverde está de moda en el palco le hacen caso.